Día 27, mayo de 1998
“Iba caminando alegremente cuando un hombre se me ha acercado. Se ha plantado delante mío y ha extendido la mano para darme un papel, creo que se trataba de un folleto. El hombre se ha puesto frente a mí, a menos de dos dedos de su cara. Podía oler su aftershave barato. He intentado llevarme la mano a la boca pero parece que ha interpretado mi movimiento como si fuera a coger el folleto que me ofrecía. No he tenido más remedio que aceptarlo.
Con los guantes puestos lo he cogido amablemente y lo he metido en el bolsillo interior de mi chaqueta. Sin duda he hecho mal quedándome esperando su reacción, creía que se apartaría y me dejaría continuar mi lozano trote, pero se ha puesto a hablarme. Parecía que vomitaba las palabras sobre mí, mientras con los brazos realizaba cómicos aspavientos. –Eres un gran hombre, ¿verdad?- le he dicho. De repente se ha callado y ha seguido entreteniendo a una pareja que pasaba a mi lado. Cuando he llegado por fin a casa, el perro de mi adorable vecina octogenaria seguía ladrando…”
-Firmado, "el imitador Bateman".

