El 19 de agosto pude asistir al cierre de fiestas del pueblo de Morata de Jalón, uno de esos lugares dejados de la mano de la urbanización y que me hizo tomar el tren para asistir a la invitación de Alejandro Rodríguez, uno de los protagonistas de la noche.
Para esta ocasión y último día de celebración en el pueblo, el grupo Siempre Solos se encargaría de dar por finalizada las fiestas con una humilde actuación en la plaza de España de Morata, humilde principalmente por el hecho de que les esperaban un pequeño escenario y unos ridículos 4000 vatios de los 20.000 prometidos en un principio por el Ayuntamiento correspondiente.
El grupo Siempre Solos, que ya ha llegado a actuar unas cuantas veces con mejores y peores resultados, está compuesto actualmente por: Héctor (guitarra y voces), Roberto (guitarra solista), Josema (al bajo, trompeta, batería y voces), Carlos (batería), Alicia (teclado), Alberto (trombón y voces) y finalmente Alex, a la guitarra y de vez en cuando a la voz principal.
El variado repertorio, mezcla de rock y pop, nos dejó las interpretaciones de canciones como 'The Kids Aren't Allright' de The Offspring, que sirvió de opertura a las dos próximas horas que duró el concierto, y otras que han sido rescatadas para esta ocasión de la década de los 80, como la nostálgica 'The Final Countdown' de Europe.
No faltaron "peculiares versiones" de éxitos como 'Smells Like Teen Spirit', que contó incluso con un trombón en manos de Alberto, un instrumento arriesgado y original para tocar una de las canciones símbolos del movimiento grunge. Grupos desempolvados de la movida madrileña como Loquillo y Los Trogloditas, y de pasajera fama (al menos hoy en día) como Mago de Oz, tuvieron también su oportunidad, y hay que decir que Siempre Solos suena, y sonará siempre, mejor en español.
Sin embargo, el grupo parece olvidar algo esencial, al menos en lo que respecta a la música. La constancia y la práctica es el camino más rápido y fácil hacia el éxito, con lo que se puede lograr que un concierto tan sencillo como el que fue, se convierta en una experiencia musical emocionante. La falta de práctica se hizo notar en las voces, que a rasgos generales (y a pesar de poner a casi todos los componentes del grupo frente al micrófono) no consiguió su propósito, estropeando de vez en cuando el conjunto, una pena teniendo en cuenta que todos y cada uno de los intrumentos, desde guitarra a teclado, sonaban a la perfección.
A años luz de hacer una sólida carrera musical propia en el futuro, no en vano no llegaron a interpretar ninguna canción de su cosecha a pesar de tenerlas, no arriesgaría a poner la mano en el fuego y decir que su esfuerzo y trabajo caerá en saco roto.
La "supuesta" falta de ensayos y de una única voz al micrófono dejó un producto mediocre en lo vocal; por el contrario, la maestría y habilidad de los miembros del grupo Siempre Solos nos permitió disfrutar a los asistentes de un concierto bastante superior a otros que hemos podido ver o escuchar del grupo, que aunque discreto (en parte culpa de la poca simpatía del público que abandonó el concierto a la mitad) fue una experiencia entretenida y ágil, que no se hizo pesada en ninguna de las canciones.
Desde la posición privilegiada del autor de una crítica musical, la mediocridad es perseguida severamente y juzgada sin piedad, con la figura del crítico destrozando y humillando al grupo hasta conseguir su completa disolución. Por el contrario, me arriesgo a juzgar la calidad del grupo y del concierto como un prometedor paso a su futuro musical, abriéndose camino aunque eso implique tocar de pueblo en pueblo.
Nadie hubiera dado hace años ni una piedra por los Sex Pistols cuando comenzaron, y ahora es probable que muchos productores de la época se den con los dientes por no haber cogido ese caramelo a tiempo, aún sin formar del todo. A interpretación del oyente aficionado y lector lo que he querido dejar ver con esta última frase; es sólo rock and roll, pero gusta y seguirá gustando.
Para esta ocasión y último día de celebración en el pueblo, el grupo Siempre Solos se encargaría de dar por finalizada las fiestas con una humilde actuación en la plaza de España de Morata, humilde principalmente por el hecho de que les esperaban un pequeño escenario y unos ridículos 4000 vatios de los 20.000 prometidos en un principio por el Ayuntamiento correspondiente.
El grupo Siempre Solos, que ya ha llegado a actuar unas cuantas veces con mejores y peores resultados, está compuesto actualmente por: Héctor (guitarra y voces), Roberto (guitarra solista), Josema (al bajo, trompeta, batería y voces), Carlos (batería), Alicia (teclado), Alberto (trombón y voces) y finalmente Alex, a la guitarra y de vez en cuando a la voz principal.
El variado repertorio, mezcla de rock y pop, nos dejó las interpretaciones de canciones como 'The Kids Aren't Allright' de The Offspring, que sirvió de opertura a las dos próximas horas que duró el concierto, y otras que han sido rescatadas para esta ocasión de la década de los 80, como la nostálgica 'The Final Countdown' de Europe.
No faltaron "peculiares versiones" de éxitos como 'Smells Like Teen Spirit', que contó incluso con un trombón en manos de Alberto, un instrumento arriesgado y original para tocar una de las canciones símbolos del movimiento grunge. Grupos desempolvados de la movida madrileña como Loquillo y Los Trogloditas, y de pasajera fama (al menos hoy en día) como Mago de Oz, tuvieron también su oportunidad, y hay que decir que Siempre Solos suena, y sonará siempre, mejor en español.
Sin embargo, el grupo parece olvidar algo esencial, al menos en lo que respecta a la música. La constancia y la práctica es el camino más rápido y fácil hacia el éxito, con lo que se puede lograr que un concierto tan sencillo como el que fue, se convierta en una experiencia musical emocionante. La falta de práctica se hizo notar en las voces, que a rasgos generales (y a pesar de poner a casi todos los componentes del grupo frente al micrófono) no consiguió su propósito, estropeando de vez en cuando el conjunto, una pena teniendo en cuenta que todos y cada uno de los intrumentos, desde guitarra a teclado, sonaban a la perfección.
A años luz de hacer una sólida carrera musical propia en el futuro, no en vano no llegaron a interpretar ninguna canción de su cosecha a pesar de tenerlas, no arriesgaría a poner la mano en el fuego y decir que su esfuerzo y trabajo caerá en saco roto.
La "supuesta" falta de ensayos y de una única voz al micrófono dejó un producto mediocre en lo vocal; por el contrario, la maestría y habilidad de los miembros del grupo Siempre Solos nos permitió disfrutar a los asistentes de un concierto bastante superior a otros que hemos podido ver o escuchar del grupo, que aunque discreto (en parte culpa de la poca simpatía del público que abandonó el concierto a la mitad) fue una experiencia entretenida y ágil, que no se hizo pesada en ninguna de las canciones.
Desde la posición privilegiada del autor de una crítica musical, la mediocridad es perseguida severamente y juzgada sin piedad, con la figura del crítico destrozando y humillando al grupo hasta conseguir su completa disolución. Por el contrario, me arriesgo a juzgar la calidad del grupo y del concierto como un prometedor paso a su futuro musical, abriéndose camino aunque eso implique tocar de pueblo en pueblo.
Nadie hubiera dado hace años ni una piedra por los Sex Pistols cuando comenzaron, y ahora es probable que muchos productores de la época se den con los dientes por no haber cogido ese caramelo a tiempo, aún sin formar del todo. A interpretación del oyente aficionado y lector lo que he querido dejar ver con esta última frase; es sólo rock and roll, pero gusta y seguirá gustando.













