viernes, 12 de agosto de 2011

Crítica pendiente: 'Green Lantern', muy verde

Hoy en día son pocas las apuestas cinematográficas del otro lado del charco que no están basadas en algún poderoso superhéroe, todos dispuestos a reventar la taquilla. Han pasado 11 años desde que el 'X-Men' (2000) de Bryan Singer reportara a Twenty Century Fox casi 300 millones de dólares, y desde entonces no es extraño que cada año lleguen una o dos superproducciones basadas en material de la Marvel o DC, a turnos. Este año ambas apuestan por compartir y pelearse con la cartelera.

Las dos eternas editoriales rivales en el cómic, ahora lo son también en el cine. Y es que mientras Marvel se hace de oro con sus últimas 'X-Men: Primera Generación', 'Thor' y 'Capitán América', DC arriesga (y mucho) con uno de sus más épicos personajes, Green Lantern.

La alianza Marvel-Disney, aunque nos siga resultando un tanto extraña y peligrosa esa mezcla, ha conseguido llevar con éxito la mayoría de sus proyectos para el cine, mientras que DC lleva mucho tiempo exprimiendo y extirando a sus dos héroes más emblemáticos, Batman y Superman. Nolan pondrá punto y final a lo que empezó con 'Batman Begins' en unos meses, y Zack Snyder se ha hecho cargo de la dirección en el reboot de Superman, después de la malograda 'Superman Returns'; un intento por recoger el testigo que deja nuestro cruzado de la capa favorito.

Pero seamos justos, el hueco se podría llenar fácilmente. La galería de personajes de DC es sobradamente igual o más interesante que la de Marvel, así que la noticia de un Linterna Verde en el cine sorprende y entusiasma a cualquiera. ¿Y qué ha pasado para que todas las taquillas y espectadores a lo largo y ancho del mundo se hayan puesto en su contra? Lo tenía todo: una historia épica, tres de los mejores villanos que han aparecido en su serie, y a Ryan Reynolds para lucir abdominales con los que contentar a las novias de turno. Con esas cartas de presentación, un fantástico trailer, y unos efectos especiales "de aupa" que aseguraban que la adaptación iba a estar a la altura de nuestra imaginación, ¿qué es lo que ha fallado? Pues, sinceramente, todo.

La historia es corta. La criatura Parallax, encerrada por Abin Sur (Temuera Robinson), escapa Dios sabe cómo y ataca a Abin, que malherido se dirige hacia el planeta habitado más cercano, la Tierra. Allí, entrega su anillo al humano Hal Jordan, aquel que no muestra miedo, un piloto de cazas con un pasado tormentoso (o eso nos hacen creer) y, por cierto, con mucha familia.

Hal, descubre los infinitos poderes del anillo (movido por la voluntad de su portador) y se convierte en un miembro más de las Green Lantern Corps, los guardianes del espacio que velan cual policía intergaláctica por la seguridad del universo. Y punto. Un prólogo interesante, y la catástrofe e la siguiente hora y tres cuartos.

'Green Lantern' no es sólo un fracaso de taquilla, es una decepción personal, un cierre bastante trágico para la posibilidad de ver a todos los grandes héroes de DC en la gran pantalla y ante todo, una película horriblemente mal resuelta. Incluso la mayor apuesta de la película, sus efectos especiales, dejan un sabor agridulce. Algo no termina de funcionar en ese traje completamente generado por ordenador...Aunque hay que aplaudir el imaginario que han conseguido plasmar del planeta Oa. Una tarea titánica la de representar a todos los guardianes. Pero ahí se quedan todos sus logros.

El ritmo y el cuidado con que Martin Campbell había tomado la dirección en dos de sus más grandes y recordados trabajos ('Goldeneye' y 'Casino Royale') brilla por su ausencia, dándonos un producto insulso, aburrido y falto de cualquier chispa de interés. Campbell dirige con desgana al superhéroe verde y trata de vender una historia que intenta copiar sin ninguna sutileza ni éxito el tono socarrón y desenfadado de 'Iron Man'. Ryan pone al servicio de Campbell su encanto y habilidades para la comedia para convertirse en la versión descarada de Tony Stark, pero las comparaciones son odiosas, muy odiosas. Hal no es Tony, ni queríamos que intentara serlo.

El resto del reparto está ahí, a veces llevándose las manos a la cabeza y pensando para sus adentros “¿qué hago aquí?. Blake Lively cuela y muy bien como Carol Ferris, mientras que los dos grandes villanos interpretados por Peter Sarsgaard y Mark Strong (Hector Hammond y Sinestro respectivamente) se limitan a estar ahí, desperdiciando talento y haciendo que la trama avance a golpes hasta el enfrentamiento final de Hal con Parallax, una criatura alimentada por la energía amarilla, el miedo.

El auténtico culpable es el guión a cuatro manos de Berlanti, Green, Guggenheim y Goldenberg que utiliza con demasiado entusiasmo la historia y mitología de los Green Lantern Corps, pero que termina llevando a la práctica el viejo refrán de “El que mucho abarca, poco aprieta”. El pastiche escrito resulta en un montaje confuso, acelerado y que desperdicia de una forma absurda cualquier oportunidad de contar una gran historia. Green Lantern, el cómic, es épico, oscuro, emocionante y divertido. Pura imaginación.

Con 200 millones de inversión, Green Lantern lleva recaudados 150 (dólar arriba, dólar abajo). Sed listos, tened un poco de miedo y algo de voluntad, y no vayáis a verla. Y si de verdad os interesa lo que debió ser y no fue, echad un ojo a la cinta de animación 'Green Lantern: First Flight' o a su secuela, 'Caballeros Esmeralda'.

P.d.: La crítica apuntaba a hacer algún chascarrillo con el título. Era eso o "Verde, que no te quiero verde"