lunes, 10 de diciembre de 2007

Crítica: 'Hitman' (2007)

Llevamos años "padeciendo" ante los nuevos proyectos de la industria hollywoodiense, y temiendo, tanto aficionados al cómic como a los videojuegos, cuál va a ser su próxima incursión en las taquillas americanas, ¿con que descabellado proyecto sacado de ese cajón de sastre que deben tener cuando escasean las ideas originales nos sorprenderan?. Algunas de esas ideas se convierten inexplicablemente en "taquilleras", pero eso lo dejamos a misterio de los gustos del público.
Como siempre vuelve a ser un error recurrente en el cine haber confiado un presupuesto deorbitado a una franquicia de videojuegos, que si bien resulta entretenida por participativa como entretenimiento visual, no termina por funcionar como película.
Con esa situación se encuentra uno al "disfrutar" de 'Hitman', película dirigida por Xavier Gens, realizador que no tardará en volver a decepcionar en las salas de cine con 'Frontiére (s)', película a la que ya podimos asistir en la última edición del Festival de Sitges y que comparte con 'Hitman' el regusto de ser un proyecto demasiado ambicioso en manos equivocadas.
Si bien, no toda la responsabilidad de la película recae sobre Gens, también el guión de Skip Woods, que prepara próximas joyas más a recaste de los mitómanos como la adaptación de los conocidos muñecos 'G.I.Joe' a la gran pantalla, es culpable de la masacre a la que se ha visto sometida el juego de la compañía Eidos Interactive, allá en el año 2000 bajo el título de 'Hitman: Codename 47', y contando con varias entregas.
El Hitman de Xavier Gens conserva ese aspecto frívolo y canalla que había caracterizado al personaje en el videojuego, un matón frío y cuidadoso encargado de los asesinatos más rebuscados, pero que Timothy Olyphant encarne eficientemente al protagonista, se convierte en una tarea casi imposible. Añadida la dificultad de encarnar a un asesino no muy famoso por mostrar su faceta más expresiva, se añade el problema de que Olyphant no resulta ni siquiera convincente en la tarea de personificar al Agente 47.
Todo eso, convierte a 'Hitman' en un producto a despilfarro de medios y esfuerzo, lucimiento de un Olyphant sin terminar de sacar brillo a una actuación que deja poco que desear, tanto como personaje en sí, con un pasado y una motivación propia (por muy clon que sea), como asesino metódico, que a diferencia de su homónimo videojueguil, a éste se le exige mayor franqueza en su papel.
Sólo hay que ver la excelente historia de una de sus últimas entregas, y la más conocida, ‘Hitman: Blood Money' para valorar lo que como adaptación podría haber supuesto la película, no llegando a revolucionar el género de acción, pero al menos ofreciendo una alternativa interesante entre entrega y entrega de James Bond, y con posibilidades de éxito y secuelas (quien diría más).
La película de Xavier Gen no tiene ningún mensaje que transmitir, muchas películas no lo harán, pero lamentablemente Gens así lo pensaba. Gens intenta tapar los imperfectos de su película y el “reparto de golpes” sin sentido al que se llega como conclusión tras media hora de película, dejando de lado toda trama o pasado del personaje, la cual, aún con la excusa de "intentar hacernos creer" una historia de amor entre salvador (47) y salvada (la chica rusa que conoce nuestro protagonista,Nika), con subidas escenas de cama que no hacen nada más que terminar en un “quiero y no puedo” (nunca mejor dicho), y una supuesta reflexión sobre el uso de la “violencia” como una causa mayor, la de proteger y servir.
El argumento del videojuego resultaba efectivo: una serie de misiones a cumplir, una subhistoria intercalada en la acción...todo eso sin perderse en generalidades, en las cuales cae la película.
Las comparaciones son odiosas, y bien es cierto que ninguna adaptación cinematográfica de videojuego ha conseguido convencer crítica y público juntos (no intenten hacer memoria, no ha habido ninguno hasta la fecha), pero tratar de engañar al público, haciéndole creer que tras el horroroso póster se encuentra una película que merece una oportunidad, no es sólo culpa del ingenuo espectador que lo cree, también de algunos productores que por insitencia o publicidad nos convencen para no dejar pasar entretenimientos tan patéticos como éste.

+ La esperanza de ver productos futuros con mayor aspiración que vender palomitas.
- Un Timothy Olyphant que parece debatirse entre la sobriedad y la sobreactuación.