"Es inútil que reces.Si Dios hubiera querido salvar tu culo, yo no estaría ahora aquí."
-Reverendo Gore.
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Resumen del Festival de Sitges:
Este año el Festival Internacional de Cine Fantástico y Terror de Cataluña, celebrado en la costera ciudad de Sitges, concentró de nuevo a miles de personas que ansiosas hacían fila frente a los cines en los cuales se proyectaban las más de 100 películas que se presentaron al festival.
El Festival de Sitges, primer festival de cine fantástico del mundo nacido en 1968 como 1ª Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror, conmemora el 40 aniversario del nacimiento del festival, homenajeando en esta ocasión para la imagen del acto al filme de ciencia ficción Blade Runner, película de la cual se proyectaba el último montaje realizado por su director, Ridley Scott.
El Festival Internacional de Cinema de Catalunya abrió el día 4 de octubre su 40ª edición con El Orfanato, película de J. A. Bayona, protagonizada por Belén Rueda y producida por Guillermo del Toro, que está cosechando excelentes críticas en su camino rumbo a los premios de la Academia del Cine y de las Artes en Hollywood, los conocidos Oscars.
Además, junto a la cinta de Bayona, Sitges 07 se convirtió en un gran escaparate de la producción fantástica española, representada por títulos como Rec, de Jaume Balagueró y Paco Plaza; Los Cronocrímenes, de Nacho Vigalondo; El Rey de la Montaña, de Gonzalo López-Gallego; El último justo, de Manuel Carballo, o la película de animación Nocturna, de Adrià García y Víctor Maldonado, entre otras.
La pequeña producción y el cine independiente también tuvo representación en el festival, presentándose cintas como The Last Winter, Stuck con la presencia de Mena Suvari, The Ten (una sucesión de gags cómicos sobre los Diez Mandamientos) o Waz (“un Saw multiplicado por Seven”, en palabras de su director).
Por otro lado, el festival también acogió la entrega de premios a figuras como George A. Romero, que recibió el gran premio honorífico Sitges-Festival Internacional de Cinema de Catalunya, Robert Englund, homenajeado en el Festival haciéndole entrega del premio honorífico “La Màquina del Temps”; otros como Álex Proyas (El cuervo,Dark City), el diseñador Syd Mead o Jesús Franco (La novia ensangrentada) también se les hizo entrega del premio La Máquina del Tiempo.
Sin embargo, y sin menospreciar ninguno de los filmes presentados, los auténticos protagonistas del festival fueron las películas dedicas al cine de terror, algunas mencionadas en este breve repaso al festival (Rec), y otras de las que hablaremos a continuación.
Las películas más esperadas del Festival: crítica de un aficionado al género
'El diario de los muertos': La vuelta de un clásico
George A.Romero vuelve a la zona cero de la historia de los muertos vivientes en su primera película independiente después de dos décadas. Cuando un grupo de estudiantes de cine que ruedan una película en el bosque descubren que los muertos recientes regresan a la vida, deciden dirigir sus cámaras a la realidad de los horrores a los que repentinamente tendrán que enfrentarse, creando así un diario en primera persona sobre los sangrientos encuentros entre los supervivientes y los muertos vivientes.
La realización, sin financiación por otro lado, de una película de terror por Jason Creed y un pequeño equipo de una escuela de cine, se convierte en la excusa perfecta por medio de la cual la película toma el papel de un terrorífico documental, testimonio grabado del encuentro de los protagonistas con los zombies.
'El diario de los muertos' supone el regreso del director George A.Romero a sus orígenes, después de la que fuera la última entrega de su saga sobre el “mundo zombie”, ‘La tierra de los muertos vivientes’, una mediocre y “barata superproducción” con la que Romero pretendía poner punto y final a la historia que comenzó hace casi 40 años.
Con esta película, Romero vuelve al estilo de dirección del que fue pionero y al que pudimos descubrir gracias a su opera prima, La noche de los muertos vivientes (1968).
Su primera película redefinió el género, no sólo por su violencia explícita, sino también por su satírica visión de la sociedad americana que reflejaba la agitación de aquella época.
Ahora, Romero nos presenta El diario de los muertos, su película más personal en la que comenzó a trabajar a finales de 2006, y que se enorgullece en describirla “como salida del alma. No es ni una segunda parte ni una versión. Es todo un nuevo comienzo para los muertos”, como bien explicó a todos los asistentes durante la rueda de prensa celebrada en Sitges el 6 de Octubre con motivo de la presentación del film.
'REC': Zombies “a la española”
La última apuesta al consabido género de zombies (este año, auténtico protagonista del festival con varios títulos como American zombie o Flight of the living dead) ha sido dirigida por Paco Plaza y Jaume Balagueró. Bajo el nombre de Rec, de la cual ya se está preparando el remake americano de título Quarantine, se presentó una de las cintas más aclamadas del festival.
“La reformulación del género de zombis más estimulante rodada hasta la fecha en España”, como se ha calificado, está planteada como una película de terror que propone vivir al espectador una experiencia de horror genuina.
La cámara se convierte en el testigo directo de la lucha de los protagonistas por conseguir salir vivos del edificio. Si bien, y a pesar de la utilización de una simple videocámara para la grabación de la cinta, la película de Balagueró no abusa de los estrambóticos movimientos de cámara de los que hacían galas otras películas del género de terror, y aprovecha cualquier oportunidad para mostrar espeluznantes imágenes por medio del uso de este tipo de dispositivo de video: la falta de luz, los golpes y baja calidad de sonido cuando se golpea la cámara, e incluso el uso de la visión nocturna que protagoniza la secuencia más escalofriante de todo el metraje.
A pesar de las peculiaridades en las que se mueve la propuesta (narración en “tiempo real”, actores prácticamente desconocidos y la originalidad con la que se desarrolla el argumento) que la hacían merecedora del premio a mejor película dentro de la Sección Oficial, sólo pudo llevarse el premio a “Mejor Actriz”, otorgado a la protagonista de la cinta, Manuela Velasco.
'Hot Fuzz': La primera comedia británica de acción
Hot Fuzz (que aquí nos llegará como “Arma Fatal”) es la nueva comedia de los creadores de la popular Shawn of the Dead, rebautizada en su momento con el espantoso título de ‘Zombies party’.
Escrita por el director británico Edgar Wright y protagonizada por Simon Pegg y Nick Frost (protagonistas de la anterior incursión de Wrigth en el cine de “terror”), Hot Fuzz nos cuenta la historia de Nicolas Angel (Simon Pegg), un excelente agente de la policía londinense cuyas cifras de arrestos superan en un 400% a la de cualquier otro agente, motivo por el cual es trasladado al pequeño pueblo de Sandford. La plácida y en apariencia libre de toda actividad criminal villa de Sandford cambiará cuando una serie de “trágicos accidentes” lleven a Angel y a su compañero Danny Butterman (Nick Frost) a pasar a la acción y descubrir que se oculta tras el pueblo “más seguro” y plácido de toda Gran Bretaña.
Pegg y Wright se arriesgan de nuevo con esta cinta, convertida en la respuesta inglesa a las explosivas películas de acción al estilo americano. La “lógica de las palomitas”, la acción frenética y la mala continuidad del argumento, propias de la “Ley de [Jerry] Bruckheimer” (como bromeó el propio Edgar Wright al hablar sobre Hot Fuzz), se ponen al servicio de esta comedia británica en la que la acción al estilo de una producción de Michael Mann, se combina con la narrativa de una película de terror y gore al estilo tradicional (no en vano son admiradores de las andanzas de George A. Romero) , y en la que no faltara ni la sangre ni los tiroteos.
Hot Fuzz se proclama como una ingeniosa invitación al cine, un giro interesante respecto a la fórmula habitual de las “buddy movies” (películas -generalmente- policíacas de compañeros) que pretende retorcer las convenciones del género, y que se convirtió en una de las cintas más aplaudidas durante su proyección en el Festival de Cine Fantástico y Terror de Sitges de este año.
'Á L’interieur': La maternidad puesta a prueba
Á l’interieur (Inside) se trata del debut de los jóvenes realizadores galos Alexander Bustillo y Julien Maury. La película se proyectó en Sitges siguiendo de cerca el polémico rastro de filmes como Irreversible de Gaspar Noé o Haute Tension de Alexandre Aja, después de que fuera presentada en la pasada Semana de la Crítica de Cannes, considerándola una de las películas más sangrientas del cine francés de los últimos años, lo cual (en realidad) no es decir mucho.
La historia de una embarazada soltera a punto de dar a luz se convierte en una propuesta bañada de gore y ultraviolencia, en la que la mencionada protagonista pierde a su marido en un accidente de tráfico, vivirá una experiencia traumatizante al recibir la “desagradable visita” de una extraña desconocida en el interior de su propia casa.
Si bien, el mérito de la película recae tanto en la originalidad de su historia (la cual no pretendo revelar a fin de no desvelar la resolución de la trama), como en la dirección artística, que trata, con bastante éxito, de imitar las películas importantes de terror, con un cierto paralelismo a La semilla del diablo (Rosemary’s baby). Con un poco de suerte, no tardará en convertirse en un clásico de la misma forma que lo fue la cinta que tenía como protagonista a Mia Farrow...tiempo al tiempo.
'Dead Silence' y 'Halloween': La revisión del género
Los creadores de la interminable franquicia Saw presentaron en el festival la última excentricidad del género de terror, Dead Silence.
Dead Silence, una de las apuestas más terroríficas del festival, se inspira en filmes como El muñeco diabólico, aprovechando las posibilidades de la producción (una impecable factura técnica, efectos especiales o maquillajes truculentos) para dosificar al máximo una película que apuesta por el susto fácil y previsible, que al final, es lo que funciona y gusta al público.
El remake de Halloween, clásico que marcó un hito en el cine de terror de los 80, llegó en la recta final del Festival de Sitges, a cuya presentación acudieron los actores Ken Foree (El amanecer de los muertos) y Kristina Klebe, protagonista en el papel que una vez hizo famosa a Jaime Lee Curtis. Intentando revitalizar una saga que comenzó a decaer (como es tradición en el género) a partir de su segunda entrega, el músico y director Rob Zombie (La casa de los 1000 cadáveres, Los renegados del diablo) nos acerca al origen de Michael Myers (el slasher creado por John Carpenter), a su infancia, mientras que la segunda parte de la película, retoma la historia del filme original, dando un “inesperado” giro a la captura de Myers.
'Frontiére (s)' y 'Teeth': Las grandes decepciones del festival
Frontiére (s), primer largometraje del francés Xavier Gens, se alzaba como una de las grandes promesas del festival dentro de laa Sección Oficial de cine fantástico. Lamentablemente, tanto para público como para los que apostaron por ella (directores y productores), se quedó sólo en eso, en una promesa.
La ópera prima del director Xavier Gens intenta mezclar el potente mensaje político (de crítica al enfrentamiento de ideologías en la sociedad) con “ecos de filmes de los 80 y del slasher americano”, como se presentaba en uno de los diarios publicados durante el transcurso del festival, y en el que a los protagonistas “se les trata como ganado”.
El argumento de Frontiére(s) no sólo copia terrores baratos y truculentos; también sabotea otros de peso como La matanza de Texas o Carrie; y es que el absurdo del guión proporciona situaciones consabidas y la originalidad de la película consiste en extremar la rareza y el dolor de cada ejecución, amigo tras amigo.
Por otro lado, está Teeth. La presentación de Teeth llegó a Sitges acompañada de su director Mitchell Lichtenstein y uno de los actores protagonistas, John Hensley, al que hemos podido ver en la serie norteamericana Nip/Tuck.
La película nos pone en la piel de una joven puritana que descubre algo “anormal” en sus órganos reproductores, no falta decir que el título hace referencia a ello. Narrada en clave de comedia agridulce, Teeth se vale de la sátira para atraer al espectador y a una adolescente protagonista que sufre más prolongada y psicológicamente que cualquiera de sus “víctimas”.
A pesar de ser una de las triunfadoras del pasado Festival de Sundance, parece que (al igual como otras) le precedía la fama ganada para intentar ganarse al público, un público que salió francamente decepcionado de la proyección de una película que sólo vende obscenidad barata, eso sí, sin ninguna pretensión de enseñarla.
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Los personajes
La primera mitad de la película, que tiene lugar en el campamento de entrenamiento para marines de la isla de Paris, cautiva al espectador con el objetivo de que el mismo no pueda despegarse de la pantalla ni tan siquiera cuando llegue la segunda parte.
La brillantez de la primera historia recae sobre las asombrosas interpretaciones de los actores R. Lee Ermey (Sargento Hartman) y Vincent D'Onofrio (Recluta Patoso). R. Lee Ermey fue elegido para la película, de hecho, gracias a su carrera como Instructor de Marines de los EEUU y a una cinta en la que veíamos a Ermey proferir toda clase de insultos durante más de 15 minutos, a pesar de que Kubrick pensó en el actor Clint Eastwood para interpretar el papel de Hartman.
Ermey interpreta a un personaje en la línea del clásico estereotipo del instructor militar, apoyando su actuación con realismo y por otro lado, una “magnífica y obscena creatividad”, ridiculizando al resto de protagonistas con toda clase de insultos e improperios, para así conseguir que el público odie al personaje, a pesar de que en la práctica suceda todo lo contrario. Parte de la interpretación de Lee Ermey como el Sargento Hartman se basa en una exagerada muestra de masculinidad y comportamiento misógino, una crítica encubierta de Kubrick a la naturaleza de la “masculinidad” o del machismo más aberrante de la sociedad actual y de la época. Por otro lado, la transformación del inocente papel de D'Onofrio al de un psicópata es magnífica. D’Onofrio, que ganó peso para interpretar a su personaje cual Robert De Niro en Toro Salvaje, consiguió hacerse con el papel después de que Anthony Michael Hall (El club de los Cinco, Una chica explosiva) lo rechazara por su extrema dureza.
Mientras que en la realidad el personaje de D’Onofrio habría sido expulsado a las poca semanas, la historia de Kubrick requiere la presencia de ese personaje, marcando el paralelismo con los otros reclutas y la batalla personal entre los mismos y el sargento Hartman, que finalmente se resuelve con la muerte de Hartman y el suicidio de “Patoso”. Para este momento, Kubrick recurre a su encuadre favorito, el ángulo en el que la cámara abarca la cara del personaje, un marco visual que usó en trabajos como La naranja mecánica y El resplandor, y que nos adelanta el resultado de la escena. En la segunda parte, Kubrick parece querer contar la historia personal de cada uno de sus personajes, de como la guerra les ha afectado, pero la falta de práctica (a la hora de representar la naturaleza humana) se convierte en un intento forzado de abarcar las vivencias de cada uno de los protagonistas y de representar a cada estereotipo de marine en el poco metraje del que dispone para ello.
‘La chaqueta metálica’ a estudio
La chaqueta metálica ha sido frecuentemente criticada debido a la falta de cohesión narrativa entre el primer y el segundo acto de la película. El primer acto, que contiene una tremenda y frenética energía (al ritmo de su dirección), se opone a la mediocridad de la segunda parte, que nos muestra la misma Guerra de siempre que tantas veces ha sido mostrada en pantalla. A pesar de que en la película podríamos distinguir tres registros o “niveles de acción” (el entrenamiento, el periodismo militar y el mundo de las trincheras, y la masacre de la guerra),la película se encuentra dividida en dos partes: el campo de entrenamiento y la Guerra de Vietnam en sí misma.
En la primera parte de la película, el metraje se centra en la figura del Recluta Patoso (Vincent D’Onofrio), protagonista indiscutible de la primera pieza, y en su relación de dependencia con el recluta Bufón (Matthew Modine). En la segunda parte, el protagonismo se centra más en la figura del Recluta Bufón y su pelotón. Mientras que en la primera parte al recluta Bufón se le encarga el “cuidado” del recluta y fracasa, en esta segunda parte, “Bufón” entabla amistad con “Rompetechos”, compañero inseparable que se muestra como la oportunidad de redimirse de la culpabilidad de haber formado parte en el suicidio del recluta Patoso. Aunque en un primer momento, la segunda parte deja ver que “Bufón” rechaza tener a “Rompetechos” como compañero, finalmente, es este segundo quien acaba salvando al primero,y no al revés como se suponía, en la escena final de la película, cuando evita que “Bufón” sea acribillado por la francotiradora norvietnamita.
Por este y otros motivos, La chaqueta metálica de Stanley Kubrick parece realizada a imitación de un libro de relatos cortos más que una novela en sí. La maestría narrativa de muchos de los “pasajes” de la película, contrasta con otros que dan la impresión de haber salido de uno de los primeros borradores de la película. Este detalle sorprende en especial viniendo de un director que siempre se ha caracterizado por el perfeccionismo en todo su material.
Lamentablemente, otro defecto de la película es fijar un marco temporal claro. La imprecisión a la hora de determinar cuanto tiempo pasan entrenando, salvo si se realiza un estudio comparativo teniendo libro y película a mano, confunde en determinados momentos al espectador, que ve como de la noche a la mañana éstos se transforman en marines y son enviados a la guerra. Sin embargo, Stanley Kubrick consigue paliar ese defecto con un estilo narrativo que no tiene nada que envidiar al de la novela en la que se basa: secuencias de una realización magnífica, planos magistrales...todo contribuye a pasar por alto este detalle insignificante.
La dirección de Kubrick: una realización perfecccionista
La película se convierte en una sucesión de secuencias largas, muchas veces abusando de la combinación de planos fijos y móviles intercalados, y de la cámara lenta en los últimos minutos de la cinta para impactar al espectador, ralentizando y manteniendo el momento de extenuación o pánico (en función de la escena): vemos a Kubrick usar la cámara lenta para dramatizar el duro entrenamiento de los reclutas o la tragedia de la muerte de los compañeros de escuadrón (aprovechando el increíble trabajo de los impactos de bala).
Los planos de situación son un recurso muy usado, dándonos una visión general y de perspectiva del campamento y del campo de batalla. Los encuadres de las escenas se convierten en auténticas instantáneas, representaciones visuales del momento que pretenden captar la acción como si de un cuadro o un óleo se tratara. También, hay que mencionar que durante las escenas de diálogo, siempre aparecen dos personajes protagonistas en pantalla. Kubrick aprovecha varios recursos teatrales, uno de ellos, la del diálogo entre dos únicos protagonistas de la escena, mientras el resto actúan de fondo o marco para la escena. Incluso, parece que los personajes se desplazan y se mueven dentro de un escenario teatral.
Varios momentos de la película se tratan de verdaderos ejemplos de planos secuenciales, a pesar de que interrumpe de vez en cuando la continuidad para ofrecernos un punto de vista alternativo a la acción. Su estilo visual marcaría a futuros cineastas y directores como James Cameron (tanto para su saga Terminator como para la irreverente e “irreal” conducta de los marines americanos en Aliens).
No hay ninguna duda de la estrategia narrativa de Kubrick con la secuencia de cierre de la película. Después de mostrarnos como Bufón disparaba con su pistola a la moribunda francotiradora de origen vietnamita, Kubrick pasa a mostrarnos un largo plano de los soldados marchando de izquierda a derecha por la pantalla, apuntando a las figuras silueteadas de los soldados “desfilando” entre los escombros de Hue. Entonces, en el corte final de la película, Kubrick rompe “deliberadamente” la regla de los 180º, y ahora vemos a “Bufón” en un plano medio junto a los otros avanzando de derecha a izquierda, pero manteniendo la continuidad con la banda sonora. Otra más de las pequeñas excentricidades que Kubrick se permitió en la dirección de La chaqueta metálica.
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"Eres un bug...luego debes morir."
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“Sé lo que estás pensando, cerdo…Si dispare seis balas o sólo cinco. La verdad es que con todo este ajetreo también yo he perdido la cuenta, pero siendo éste un Mágnum 44, el mejor revolver del mundo capaz de volarte los sesos de un tiro, ¿no crees que debieras pensar que eres afortunado? ¿Verdad que sí, vago?”
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El documental de terror: Tres representantes del género
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