lunes, 29 de octubre de 2007

La Chaqueta Metálica (II): Ánalisis del film

Los personajes

La primera mitad de la película, que tiene lugar en el campamento de entrenamiento para marines de la isla de Paris, cautiva al espectador con el objetivo de que el mismo no pueda despegarse de la pantalla ni tan siquiera cuando llegue la segunda parte.
La brillantez de la primera historia recae sobre las asombrosas interpretaciones de los actores R. Lee Ermey (Sargento Hartman) y Vincent D'Onofrio (Recluta Patoso). R. Lee Ermey fue elegido para la película, de hecho, gracias a su carrera como Instructor de Marines de los EEUU y a una cinta en la que veíamos a Ermey proferir toda clase de insultos durante más de 15 minutos, a pesar de que Kubrick pensó en el actor Clint Eastwood para interpretar el papel de Hartman.
Ermey interpreta a un personaje en la línea del clásico estereotipo del instructor militar, apoyando su actuación con realismo y por otro lado, una “magnífica y obscena creatividad”, ridiculizando al resto de protagonistas con toda clase de insultos e improperios, para así conseguir que el público odie al personaje, a pesar de que en la práctica suceda todo lo contrario. Parte de la interpretación de Lee Ermey como el Sargento Hartman se basa en una exagerada muestra de masculinidad y comportamiento misógino, una crítica encubierta de Kubrick a la naturaleza de la “masculinidad” o del machismo más aberrante de la sociedad actual y de la época. Por otro lado, la transformación del inocente papel de D'Onofrio al de un psicópata es magnífica. D’Onofrio, que ganó peso para interpretar a su personaje cual Robert De Niro en Toro Salvaje, consiguió hacerse con el papel después de que Anthony Michael Hall (El club de los Cinco, Una chica explosiva) lo rechazara por su extrema dureza.
Mientras que en la realidad el personaje de D’Onofrio habría sido expulsado a las poca semanas, la historia de Kubrick requiere la presencia de ese personaje, marcando el paralelismo con los otros reclutas y la batalla personal entre los mismos y el sargento Hartman, que finalmente se resuelve con la muerte de Hartman y el suicidio de “Patoso”. Para este momento, Kubrick recurre a su encuadre favorito, el ángulo en el que la cámara abarca la cara del personaje, un marco visual que usó en trabajos como La naranja mecánica y El resplandor, y que nos adelanta el resultado de la escena. En la segunda parte, Kubrick parece querer contar la historia personal de cada uno de sus personajes, de como la guerra les ha afectado, pero la falta de práctica (a la hora de representar la naturaleza humana) se convierte en un intento forzado de abarcar las vivencias de cada uno de los protagonistas y de representar a cada estereotipo de marine en el poco metraje del que dispone para ello.

‘La chaqueta metálica’ a estudio

La chaqueta metálica ha sido frecuentemente criticada debido a la falta de cohesión narrativa entre el primer y el segundo acto de la película. El primer acto, que contiene una tremenda y frenética energía (al ritmo de su dirección), se opone a la mediocridad de la segunda parte, que nos muestra la misma Guerra de siempre que tantas veces ha sido mostrada en pantalla. A pesar de que en la película podríamos distinguir tres registros o “niveles de acción” (el entrenamiento, el periodismo militar y el mundo de las trincheras, y la masacre de la guerra),la película se encuentra dividida en dos partes: el campo de entrenamiento y la Guerra de Vietnam en sí misma.
En la primera parte de la película, el metraje se centra en la figura del Recluta Patoso (Vincent D’Onofrio), protagonista indiscutible de la primera pieza, y en su relación de dependencia con el recluta Bufón (Matthew Modine). En la segunda parte, el protagonismo se centra más en la figura del Recluta Bufón y su pelotón. Mientras que en la primera parte al recluta Bufón se le encarga el “cuidado” del recluta y fracasa, en esta segunda parte, “Bufón” entabla amistad con “Rompetechos”, compañero inseparable que se muestra como la oportunidad de redimirse de la culpabilidad de haber formado parte en el suicidio del recluta Patoso. Aunque en un primer momento, la segunda parte deja ver que “Bufón” rechaza tener a “Rompetechos” como compañero, finalmente, es este segundo quien acaba salvando al primero,y no al revés como se suponía, en la escena final de la película, cuando evita que “Bufón” sea acribillado por la francotiradora norvietnamita.
Por este y otros motivos, La chaqueta metálica de Stanley Kubrick parece realizada a imitación de un libro de relatos cortos más que una novela en sí. La maestría narrativa de muchos de los “pasajes” de la película, contrasta con otros que dan la impresión de haber salido de uno de los primeros borradores de la película. Este detalle sorprende en especial viniendo de un director que siempre se ha caracterizado por el perfeccionismo en todo su material.
Lamentablemente, otro defecto de la película es fijar un marco temporal claro. La imprecisión a la hora de determinar cuanto tiempo pasan entrenando, salvo si se realiza un estudio comparativo teniendo libro y película a mano, confunde en determinados momentos al espectador, que ve como de la noche a la mañana éstos se transforman en marines y son enviados a la guerra. Sin embargo, Stanley Kubrick consigue paliar ese defecto con un estilo narrativo que no tiene nada que envidiar al de la novela en la que se basa: secuencias de una realización magnífica, planos magistrales...todo contribuye a pasar por alto este detalle insignificante.

La dirección de Kubrick: una realización perfecccionista

La película se convierte en una sucesión de secuencias largas, muchas veces abusando de la combinación de planos fijos y móviles intercalados, y de la cámara lenta en los últimos minutos de la cinta para impactar al espectador, ralentizando y manteniendo el momento de extenuación o pánico (en función de la escena): vemos a Kubrick usar la cámara lenta para dramatizar el duro entrenamiento de los reclutas o la tragedia de la muerte de los compañeros de escuadrón (aprovechando el increíble trabajo de los impactos de bala).
Los planos de situación son un recurso muy usado, dándonos una visión general y de perspectiva del campamento y del campo de batalla. Los encuadres de las escenas se convierten en auténticas instantáneas, representaciones visuales del momento que pretenden captar la acción como si de un cuadro o un óleo se tratara. También, hay que mencionar que durante las escenas de diálogo, siempre aparecen dos personajes protagonistas en pantalla. Kubrick aprovecha varios recursos teatrales, uno de ellos, la del diálogo entre dos únicos protagonistas de la escena, mientras el resto actúan de fondo o marco para la escena. Incluso, parece que los personajes se desplazan y se mueven dentro de un escenario teatral.
Varios momentos de la película se tratan de verdaderos ejemplos de planos secuenciales, a pesar de que interrumpe de vez en cuando la continuidad para ofrecernos un punto de vista alternativo a la acción. Su estilo visual marcaría a futuros cineastas y directores como James Cameron (tanto para su saga Terminator como para la irreverente e “irreal” conducta de los marines americanos en Aliens).
No hay ninguna duda de la estrategia narrativa de Kubrick con la secuencia de cierre de la película. Después de mostrarnos como Bufón disparaba con su pistola a la moribunda francotiradora de origen vietnamita, Kubrick pasa a mostrarnos un largo plano de los soldados marchando de izquierda a derecha por la pantalla, apuntando a las figuras silueteadas de los soldados “desfilando” entre los escombros de Hue. Entonces, en el corte final de la película, Kubrick rompe “deliberadamente” la regla de los 180º, y ahora vemos a “Bufón” en un plano medio junto a los otros avanzando de derecha a izquierda, pero manteniendo la continuidad con la banda sonora. Otra más de las pequeñas excentricidades que Kubrick se permitió en la dirección de La chaqueta metálica.

3 comentarios:

*AdRi* dijo...

Creo que voy a aprender más contigo que en clase. Voy a tener que coser tu cerebro de robot al mío de (pongamos.cualquier.adjetivo.despectivo) para enterarme de todo lo que has reflejado en este análisis; que por cierto, está muy bien hecho.

(ya sabes que me gusta mucho leer)
Unbeso! [o debería decir abrazo? Ah, no, que de eso tú, no das ;) ]

AdRi

Anónimo dijo...

Creo que habría que añadir la importante función del recluta bufón que funciona como hilo conductor y el hecho de que la película no solo se estructura en partes sino que , en realidad, se busca criticar la guerra y el ejército mostrándonos la fases: la preparatoria, la posición de quién en realidad no cree en la guerra(parte de periodismo militar) y la guerra, la batalla como tal. Sin duda soy admirador de kubrick. La película me ha impactado mucho(hacerlo sin grandes efectos especiales es admirable hoy en día) y me parece que que se muestra esa gran ironía que caracteriza, sin duda, a kubrick.

Reverendo Gore dijo...

Completamente deacuerdo Anónimo. Kubrick siempre ha salpicado sus "historias" de sarcasmo, y también, de cruda verdad. En La Chaqueta Metálica sabe golpear con la realidad de esa guerra, hay que apreciar y agradecerle que no nos de visiones edulcoradas, de esas tan agradecidas por el público americano (se me ocurre en cierta manera 'Nacido el 4 de julio', que es una cinta bastante patriótica a pesar de que precisamente se pretenda criticar eso).
Un saludo