domingo, 21 de octubre de 2007

Realidad y Ficción: un breve estudio del cine dentro del cine

El documental de terror: Tres representantes del género


‘El proyecto de la Bruja de Blair’ (1999): A la búsqueda del miedo


En 1994, tres estudiantes de cine desaparecieron en los bosques cercanos a Burkittsville, Maryland, mientras rodaban un documental acerca de la leyenda de la “Bruja de Blair”. Varios años después, el material que grabaron fue encontrado. Ese era el argumento ficticio que provocó en su momento una auténtica oleada de público a las salas de todo el mundo, atraídos por el misterio de sí se trataba de un suceso real o un filme independiente que aprovechaba el recurso del falso documental para justificar la falta de presupuesto.
La realización de la película, el mencionado “falso documental”, se convierte en el eje de la historia. La cinta, inspirada en el formato documental de los viejos episodios de In Search Of, fue rodada cámara en mano por los propios actores de ‘El proyecto de la Bruja de Blair’, como una “película dentro de una película”.
Los actores conocían la idea básica de la historia: estos tres personajes se adentran en el bosque para hacer su película, y nunca regresan. Para rodar la cinta, los directores llevaron al reparto al bosque, y les dejaron grabar el propio viaje de su personaje, usando modelos de cámara Hi-8 y B&W 16 mm. Los directores les dieron una serie de directrices básicas, como dónde acampar, dónde detenerse…Raras veces la cinta empleaba un estilo puramente cinematográfico, prefiriendo dirigir en un estilo menos tradicional, en el que no faltaban los planos erráticos y encuadres imposibles que contribuían a captar la tensión y las “reacciones reales” de los tres personajes, aunque implicara marear al espectador que luchaba por conseguir entender el caótico movimiento de la cámara.
Por el contrario, a pesar del defecto anterior, el resultado de la cinta es muy convincente y nos muestra de primera mano el descenso a la locura de los protagonistas de la cinta: Heather Donahue, Josh Leonard y Mike Williams.
‘El proyecto de la Bruja de Blair’ funciona, en gran parte, como película de terror gracias a uno de los propuestos del director Alfred Hitchcock (‘Vertigo’, ‘Los pájaros’, ‘Psicosis’): “Lo que no ves es mucho más aterrador que lo que ves” (‘What you don't see is MUCH more terrifying than what you do’). El proyecto de la Bruja de Blair es en definitiva una cinta escalofriante, que juega con el espectador haciéndole creer que lo que ve, las imágenes de los chicos huyendo y desapareciendo en la noche, es real y que la historia que en un primer momento grabaron los estudiantes de cine forma parte de la ficticia leyenda de la Bruja de Blair

‘Holocausto Caníbal’ (1979): La representación de la violencia

‘Holocausto Caníbal’ ha sido, hasta la fecha, una de las cintas malditas del género de terror. Los desnudos, la extrema brutalidad y la cuestionable moralidad de sus imágenes la convirtieron en el ejemplo más famoso de terror italiano, en el que a través del documental se nos mostraban imágenes viscerales que no dejaban margen a la duda: lo que veíamos, tenía que ser falso.
El director Ruggero Deodato (‘Jungle Holocaust’, ‘House on the Edge of the Park’) se propuso convertir esta película en un clásico del género conocido como “chunkblower”, que en términos del cine gore podríamos traducirlo como la “casquería barata”.
Este ejemplo de documental, que jugaba también con el recurso del “documental ficticio encontrado” (muy al estilo del “manuscrito encontrado” que se emplea en la literatura), supuso una salida frente a la estricta moralidad que parecía estar fuera de lugar durante el nuevo despertar de la industria en Italia, y que nos descubrió a cineastas como Lucio Fulci o Dario Argento, entre otros.
La película utilizó por primera vez dentro del género de terror el estilo del “mock-documentary” (una subversión o interpretación del documental), veinte años antes de que filmes como ‘The Last Broadcast’ y ‘El Proyecto de la Bruja de Blair’ vieran la luz.
‘Holocausto caníbal’ se centraba en la historia de un grupo de jóvenes realizadores que se adentraban en la jungla de Sudamérica (el llamado “infierno verde”) para encontrar una tribu perdida de caníbales. Los realizadores jamás regresaron, y un año después del fatídico viaje se iniciaba la búsqueda de los supervivientes. El profesor encargado de la expedición de “rescate” sólo encontrara las grabaciones que realizaron tras su llegada a la isla. De vuelta a Nueva York, el profesor visiona el material, viendo de ese modo lo que le pasó al equipo de cineastas.
El trabajo de efectos especiales de Aldo Gasparri (‘White Slave’) es impresionante, especialmente si tenemos en cuenta que la cinta fue realizada en la década de los 70, con un limitado presupuesto. Escenas como la de la mujer empalada con una pica son aún recordadas por su increíble realismo, de las cuales aún se sigue dudando sobre su “falsedad”, ya que hay que recordar que la película tuvo que hacer frente a una atacante censura, principalmente debido a las “realistas torturas” y “decapitaciones” de varios animales.
La película está extrañamente bien rodada, mostrando un realismo extraordinario durante la segunda parte del documental, y que en ningún momento lleva a los límites de ‘El proyecto de la Bruja de Blair’, en lo que respecta a realización técnica y tratamiento de la imagen.

The Guinea Pig Series: Ficticias “Snuff movies”

Dentro de los anales del más brutal y perverso cine japonés se encuentra la serie fílmica ‘Guinea Pig’, una colección que reúne títulos tan escabrosos como ‘Devil Woman Doctor’, ‘Flower of Flesh and Blood’ o ‘Android of Notre Dame’, y cuya exhibición no pasa de la clandestinidad. La mezcla de la cultura japonesa tradicional con el gore culmina en una violenta y cruenta representación de la realidad, en la que el límite entre lo humanamente posible y la perturbada imaginación de sus creadores confluyen en un mismo punto.
Bajo el título de ‘Guinea Pig’ (‘Za Ginipiggu’) se presentaron entre 1985 y 1991 una serie de películas que utilizando el punto de vista de una “snuff movie”, es decir, una cinta real sobre la tortura y muerte de una persona, pretendían asquear al público, intentando convencerle que la crudeza mostrada en esas imágenes era real.
Las series ganaron notoriedad a partir de 1991, todo gracias al actor de origen americano Charlie Sheen, quien, durante el visionado de algunas de las películas, llegó a la conclusión de que tras las películas que componían ‘Guinea Pig’, que abusaban de una “evidente falsedad”, se encontraban verdaderas películas snuff.
Este hecho provocó una auténtica revolución mediática, en la que tanto la Motion Picture Association of America como el FBI, participaron activamente para frenar la exportación de este tipo de películas.
Empleando un exagerado lenguaje audiovisual, con imágenes desconcertantes y una tétrica banda sonora, la alternancia entre planos de detalle y primeros (mostrando la expresión de los “protagonistas”), y una estética entre el anime tradicional y el hentai (animación pornográfica japonesa), estos documentales ficticios no tardaron en convertirse en clásicos de culto para los fans del “gore-documental”.

El fenómeno del "mockumentary"

Mockumentary, es el acrónimo de “mock” (burla) y “documentary” (documental). El “mock-documentary” o “mockumentary” se presenta como si fuera un documental grabado sobre situaciones de la vida real, pero que de hecho son de origen ficticio. Es un medio comúnmente usado para la comedia o la parodia dentro del cine.
Los “mock-documentaries” suelen presentarse a menudo como documentales ficticios usando un ficticio argumento en el que se sigue a varias personas. Uno de los precursores del formato fue el “visionario” Orson Welles, que aprovechó para dotar de un mayor realismo a la radiodifusión de la novela La guerra de los Mundos (The War of the Worlds) del escritor H.G. Wells, que provocó un auténtico furor entre la población. Algunos ejemplos de este tipo de género podemos encontrarlos también en la década de 1950, con piezas cortas como ‘Swiss Spaghetti Harvest’ que apareció en el programa británico Panorama en 1957, aunque la primera utilización del término “mockumentary” para definir una película se encuentra en el filme ‘This Is Spinal Tap’, película del director Rob Reiner que apareció a mitad de los 80 y que usaba las “simuladas entrevistas” a los protagonistas para construir y montar el filme.
Si bien, este estilo ha sido empleado también en películas procedentes del género de terror, es precisamente en el drama y la comedia donde realmente se consagra el “mock-documentary”. Algunos de los ejemplos más interesantes de este género son:

‘This is Spinal Tap’ (1984)

Spinal Tap es un grupo ficticio de heavy metal creado en 1984 para la película documental ‘This is Spinal Tap’.
La cinta, considerada por muchos como una película culto y fiel esencia del “mock-documentary”, cuenta los entresijos de a banda de rock duro conocida como Spinal Tap durante la gira promocional de su último disco por EE.UU; todo ello a través de las entrevistas, conversaciones y anécdotas de cada uno de los protagonistas que van dando forma a la historia y construyendo al mismo tiempo el documental sobre esta banda.
El formato de “mock-documentary”, o más apropiado “rockumentary”, plasma en la pantalla con total fidelidad el egocéntrico y alocado mundo del rock, retratando sus excentricidades a través de la parodia (muchos grupos de rock de la época se comparan con la estética de Spinal Tap) y el humor ácido, ya que la mayoría del reparto protagonista ha colaborado en películas o series cómicas.

‘The Darwin Awards’ (2006)

Este documental, basado en un libro que recoge algunas de las muertes más extrañas, llegó a España con el título ‘The Darwin Awards: Muertes de risa’.
El director Finn Taylor nos presenta la historia del detective forense Michael Burrows (Joseph Fiennes), que obsesionado por el estudio de los premios Darwin, pretende encontrar el patrón del potencial sujeto a estos premios, trabajo para el cual contará con la ayuda de la investigadora Siri (Winona Ryder). Ambos tendrán la complicada tarea de encontrar una “explicación lógica” a varios de los casos a los que se enfrenta la aseguradora para la cual trabaja Siri y descubrir a un un potencial ganador de los premios Darwin.
La película se convierte en una sucesión de gags a cual más cómico, cada uno de ellos protagonizados por estrambóticos personajes en situaciones que el director y guionista Fynn Taylor seleccionó de entre muchas de los verdaderos Darwin Awards.
‘The Darwin Awards’ utiliza el recurso del “falso documental”, permitiéndonos acercarnos a sus protagonistas a través de los ojos de un estudiante de cine, que seguirá a todas partes a Michael Burrows, desde que fue echado del departamento de policía por permitir que un sospechoso de asesinato escapara debido a su hematofobia.
La película combina los planos puramente cinematográficos (ya sean primeros planos, con otros generales o de situación, en especial cuando nos muestran el escenario o el paisaje) con las imágenes de las grabaciones del estudiante de cine, de tal forma que se alterna la cámara cinematográfica con la perspectiva de la cámara de mano que graba el documental sobre el protagonista de la cinta.

Próximos estrenos

Actualmente, el fenómeno del “mock-documentary” se encuentra en alza. En el último año, se han presentado varias películas que emplean este formato para contar su historia. Algunas como ‘The Nines’, dirigida por John August y protagonizada por Bryan Reynolds y Melissa McCarthy, aprovechan esta temática para contar su historia, que gira en torno a la grabación de un reality show en el que ficción (los personajes) y realidad (los propios actores) conviven en el mismo plano. Otras, de producción japonesa, como ‘Glory to the Filmaker!’(‘Kantoku Banzai!’) de Takeshi Kitano o ‘Dainniponjin’ del director Hitoshi Matsumoto, se presentan como un original e inclasificable ejemplo de falso documental, siguiendo una fórmula que explica el proceso de creación de una película a manos del alterego de Takeshi (Beat Takeshi), y la entrevista a un superhéroe japonés de capa caída, respectivamente en las dos películas mencionadas.

Enlaces consultados:
www.imdb.com
www.filmaffinity.com

7 comentarios:

crunxi dijo...

uala venga críticas....!!!
solo me he leido la primera :D jajaja creo que esa película la vimos Diego, Adri y yo en casa de Adri jajaja que acojone llevaba nuestro delegado jaja

hasta mañana nachito

Chic dijo...

¡Cáspita!, como siempre que me paso por aquí, ya estas hablando de películas que no he visto. Algunas están en la lista de pendientes y colgantes... con las otras ya veremos...

¿Zelig cuenta como mock-documentary?... no hay brazos amputados pero es bastante buena

Jorge dijo...

Al parecer Woody Allen vio Holocausto Caníbal y se le ocurrió hacer Zelig.

¿Leonard Zelig se habría adaptado a la tribu de caníbales?

Reverendo Gore dijo...

Woody Allen ni merece ser mencionado...ojalá haga un spin off con Holocausto Caníbal.

SLOT dijo...

Muy bueno el articulo, por cierto en relación a Holocausto Canibal, ese pseudo-documental tan falso como malsano (que tiempos cuando la vi por 1º vez, jeje) no se si has oido hablar del cine "mondo", genero bastante famosete en los 70 que recogía autenticos documentales de barbaries en las zonas mas remotas del mundo. La colección de peliculas underground "Faces of death" recopila imagenes autenticas de ejecuciones militares y accidentes brutales. Algun día hablaremos de estas pelis, aunque no te recomiendo su visionado, cualquier telediario te ofrece lo mismo y gratis.

Abrazotes.

*AdRi* dijo...

Sí, estoy con Cruz!!! El Delegado llevaba un tembleque tremendísimo! (y eso que la película no tiene ni argumento ... sólo música y respiraciones miedicas) -no me pegues, es mi punto de vista-

Pero le cuidamos y se le pasó el tiritar... lo de las pesadillas... me encargué yo de que no soñara! jajajaja (ya me callo :-#)

Otro beso!

Anónimo dijo...

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