viernes, 17 de octubre de 2008

Crónicas sobre Sitges (I): El Festival de Sitges 2008 deja un mal sabor de boca

Sitges abrió sus puertas de nuevo al cine de terror, fantástico y de ciencia ficción que tuvieron como leitmotiv la conocida obra de Kubrick ‘2001’

El 2 de octubre arrancaba la 41 edición del Festival Internacional de Cine de Cataluña, primer festival de cine fantástico del mundo que nació en 1968 como 1º Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror.
La costera ciudad de Sitges volvió a acoger una nueva edición del conocido festival de cine fantástico y de terror. Para la gala de inauguración, la edición abrió con el preestreno de 'Mirrors' ("Reflejos") de Alexandre Ajá. El filme de Ajá resultó ser una cinta de terror fallido (remake de un título surcoreano) protagonizada por el televisivo Kiefer Sutherland, probablemente lo más interesante de la que se supone era la película estrella del festival.
Mirrors copó la atención del primer día, pero también hubo espacio para otras películas, entre ellas, la más que interesante 'Transsiberian', thriller dirigido por Brad Anderson y protagonizada por Woody Harrelson, Emily Mortimer y nuestro querido Eduardo Noriega.
El festival ha seguido apostando con contundencia por el cine fantástico europeo y asiático, especialmente por el segundo. Allí se dieron cita 'The Chaser', de Na Hong-jin, ganadora del premio Orient Express, y el emocionante western 'The Good, The Bad and The Weird', adaptación libre del clásico de Sergio Leone 'El Bueno, el Feo y el Malo' y una de las gratas sorpresas del festival.
Igual que el año pasado, Sitges se convirtió en un gran escaparate de la producción fantástica española con 'Sexykiller', del madrileño Miguel Martí. Su combinación de terror y comedia pretendía ser una histriónica revisión “a la española” de las historias de asesinos en serie. Aunque gustó, se quedó en una simple sátira más propia de la televisión que del cine, quizá precisamente por su televisivo reparto, con Macarena Gómez ("La que se avecina") y Alejo Sauras ("Los Serrano").
Algo más interesante fue la película de Jennifer Lynch, 'Surveillance', un acercamiento al subgénero del cine policiaco a modo de thriller sobrio y modesto. No es de extrañar que Surveillance acabara por hacerse con el merecido premio a la Mejor Película dentro del certamen.
Fuera del grueso del festival, Fernando Mereilles ('Ciudad de Dios') presentó 'Blindness', un “ensayo sobre la ceguera” que no obtuvo muy buenas críticas en otros festivales, supuestamente por su controvertido mensaje. Sin embargo, el público de Sitges supo ver su mérito y la galardonó con el Gran Premio del Público El Periódico de Catalunya.
Sitges 2008 también recordó a los clásicos del género. Como se hizo en la anterior edición con Blade Runner del consagrado Ridley Scott, este año lo primero era cumplir con el homenaje a una de las cintas de Kubrick, '2001: Una odisea del espacio', considerada como la obra maestra del cine de ciencia ficción. Christiane Kubrick, mujer del difunto director, el responsable de efectos especiales Douglas Trumbull y parte del reparto acudieron para recibir la mención honorífica. Sin duda, un día que todos nosotros recordaremos con nostalgia.
Como contraposición a la seriedad de premios y menciones especiales, el festival nos regaló varios momentos que aseguraron un espectáculo esperpéntico. La presentación de 'Repo! The Genetic Opera' (un musical con tintes siniestros) y la proyección de la francesa 'Martyrs' llamaron bastante la atención de los medios especializados. En la primera, el director del festival, un abochornado Ángel Sala, tuvo que salir a pedir disculpas por los problemas de seguridad que obligaron a retrasar la proyección. Con 'Martyrs' llegó el ridículo. Un equipo sanitario esperaba fuera de la sala en la que se proyectaba la película para asistir a aquellas personas que no pudieran soportar la “exagerada violencia” que se mostraba en el filme. La medida sirvió más de promoción que de prevención, ya que la brutalidad de las imágenes con la que querían vender la cinta era más sugerida que real. A pesar de todo, fueron más de cinco personas las que tuvieron que abandonar la película debido a las náuseas. Otros nos las aguantamos.
Echando la vista atrás, nuestros recuerdos del festival son jornadas maratonianas de cine casposo y de terror, muchas veces patrio, que con el tiempo han ido desapareciendo a favor del cine comercial y “de palomitas”. Como ejemplo, la “presente” edición, que cerró la gala de clausura con la mediocre superproducción 'City of Ember'.
Los años en los que el festival era el principal exponente del buen cine de género llegaron hace tiempo a su fin. Ahora, edición tras edición, el festival se perpetúa como siempre ha hecho, con la máxima de ofrecer cantidad y variedad, aunque sin preocuparse demasiado por la calidad de las películas en cartel. No han sido pocos los asistentes que se han sumado a la opinión de la prensa especializada sobre “la decepción” que ha supuesto esta última edición. Por supuesto, la desilusión de algunos de estos medios se debe a las pocas posibilidades de sacar una instantánea de algún famoso sobre la alfombra, especialmente a la hora de capturar a la actriz Elsa Pataky, protagonista de 'Santos', cinta que se presentó dentro de la sección oficial. Una pequeña marabunta de prensa gráfica se agolpaba siempre a los laterales de la alfombra roja, aunque pocos tuvieron la oportunidad de inmortalizar a los escasos actores o directores que fueron invitados “humildemente” al evento.
Con el Festival de Sitges 2008 consumido, es hora de hacer balance de cómo ha sido la experiencia de las jornadas. En definitiva, se podría decir que esta edición va a ser recordada. Lamentablemente no parece que vaya a serlo por sus películas, ni tampoco por las novedades, sino por los inconvenientes y errores que desde la organización del certamen se han producido. Uno de ellos debido a la negativa por parte de la dirección del festival de acreditar a los bloggers como prensa especializada, un duro golpe para la cobertura del festival que se ha visto reducida considerablemente. Pero también por la selección de las películas a concurso que dejaron ciertamente un sabor agridulce.

A veces hay que intentarse ceñirse a los "clichés" del periodismo moderno y hacer alguna actualización que lo avale...¡Directamente desde la cátedra! Y sin venir a cuento, un agrable encuentro inmortalizado (nunca es mal momento para la rima consonante) con Fred Williamson ('Black Caesar', 'Abierto Hasta el Amanecer'), jurado de esta edición. Si tuvieramos un hijo sería de color canela.


4 comentarios:

Freud-Seraphin Stanlake dijo...

Como tú mismo dijiste: "Sitges no puede ser Cannes".

Pues eso, ya lo has dicho todo.

Aunque quiero ir a Cannes.

Isbac dijo...

Tienes razon... aunque yo no puedo decir que a mi me quedo mal sabor de boca ya que conoci a tres zaragozanos esplendidos, un abrazo !

Trevor Reznik dijo...

Isbac, eso te ha quedado muy gay tío...
Yo lo que quiero imaginar es la fornicación entre Nacho y Fred...Grrr...

Isbac dijo...

Tienes razon.. soy un homosexual de mierda... y me he enamorado de los aragoneses estos de mierda...

ciao ! ( con pluma )