miércoles, 19 de noviembre de 2008

007: Cuenta atrás (III)

Uno de los primeros recuerdos que conservamos sobre la saga de Bond es aquella archiconocida imagen del "gun barrel", puede que (con diferencia) los créditos iniciales más originales de la historia del cine. Y que me perdone George Lucas por haber dicho tal blasfemia, pero la imagen de Timothy Dalton en 'Alta Tensión' (probablemente la primera película que viera del agente británico) disparando contra la pantalla del televisor aún me produce cierto escalofrío.
El "gun barrel", que mal y literalmente podríamos traducir como "tanque de lavado", y bien como "cañón de pistola", fue creada como secuencia inicial por el diseñador de títulos Maurice Binder. Binder disponía de apenas 20 minutos antes de que tuviera que presentar una propuesta a los productores para el que sería primer film del agente 007. La original idea surgió pegando al storyboard etiquetas de precios que simulaban agujeros de balas. Después, la escena en cuestión se convertiría en realidad en un estudio de miniaturas, utilizando una cámara sin lentes, un cartón y el cañón de una pistola del calibre 38.
La secuencia del "gun barrel" se ha mantenido como una constante, un rasgo distintivo, una imagen de marca si lo prefieren. Nos presenta un punto blanco sobre fondo negro que atraviesa la pantalla de izquierda a derecha. James Bond aparece cruzando la pantalla desde la derecha y disparando al espectador justo cuando llega al centro.
Bond llega andando, frío, calculador. Cuando aparece por primera vez en pantalla ya sabes que trama algo, que no va a dejarse matar tan rápido. Entonces, Bond dispara al espectador. Le dice: "Quieres ser como yo, pero no puedes. Quieres caminar como yo. Quieres disparar como yo. Enamorar como yo". Nos fulima y ya en el suelo nos susurra: "¿Creías que podías reemplazarme? Deberías haber escondido la mano."
Ahora la escena es más risoria que otra cosa. Causa tan poca impresión como uno de esos fantasmas que cierto programa nocturno se empeña en descubrirnos.
Vivir y dejar vivir son soluciones imaginarias. Uno de los dos muere y, como siempre, es el que se encuentra al otro lado de la pistola.
La secuencia se ha ido apartando de su predesora. Todo empezó con un Sean Connery luciendo un peculiar sombrero y arrodillándose. Hace unos años, Daniel Craig nos disparaba por "primera vez", con el cuello de la camisa abierta, más surcos de los habituales en el cañón de la pistola y la sangre derramándose esta vez en 3-D. Y a lo lejos, el rostro poco definido de un cambiante Bond.


Tan tan tan tan...

3 comentarios:

Freud-Seraphin Stanlake dijo...

Como te he dicho en la anterior entrada, me quedo con todo acerca del nuevo Bond, incluido cada surco del nuevo cañón de pistola.

Eva Galve dijo...

no he visto ninguna peli del 007, quizás debería pero nunca he encontrado el momento oportuno, un momento que me apetezca.

Buena filosofía de vida. xD
Qué nerviosa me pone el negro con la hamburguesa!!

Adriana dijo...

Me he dado cuenta que si bajas deprisa por esta entrada, ves la transición de colores a través de las imágenes que has puesto.

Si sigo así, me voy a volver loca...